"Supermercado Espiritual y Turismo Chamánico"

Existen muchas personas que están llegando a nuestro país a realizar "ceremonias de ayahuasca" sin la preparación necesaria. El vacío existencial, síntoma de la crisis político-social de un modelo de civilización desacralizada, el colapso de todos los sistemas (educación, salud, político, etc), tiene sus efectos también en el mundo de las terapias "no oficiales", incluso en el curanderismo (chamanismo), con apariciones mediáticas e incluso detenciones de inescrupulosos "chamanes", "facilitadores" o "maestros" que vienen a realizar sus negocios a Chile.

Comerciantes, multinacionales, personas con nombres indígenas, o de aspecto nativo, autodenominados chamanes, o "guías espirituales" de "agrupaciones serias" (sin que esto sea un indicador significativo para que le llamemos curandero genuino, con verdadera vocación), están llegando a nuestro país poniendo en riesgo el trabajo de personas que sí respetan la cultura, el ritual y los pasos rigurosos y específicos de sistema médico tradicional de los pueblos originarios.

Tal vez sea la oportunidad de diferenciar entre estafadores y personas que están haciendo un intento genuino de rescatar estos conocimientos y sabidurías milenarias. Pero como podemos ver, hay estafadores en toda actividad. Se hace patente entonces el tema de la regulación ya que la ausencia total de reconocimiento legal facilita este tipo de abusos y desprotege al que actúa honestamente.

Muchas necesidades se están pasando en algunos pueblos tradicionales, que cualquier persona puede ver una gran oportunidad para ganar dinero con el "turismo chamánico" o "turismo espiritual". Comprar una botella de "ayahuasca" (puede tener cualquier sustancia psicoactiva o dudosa preparación), luego comprarse un traje pintoresco y llamativo, y venirse a Chile para realizar "experiencialismos con ayahuasca".

Personas ingenuas asistenten, con el riesgo de que se le abran una serie de procesos de los cuales nadie se hará cargo después. Por otro lado, el "show" puede resultar, la sustancia hará efectos y la pirotecnia psicodélica puede hacer pasar un momento simpático y espectacular, pero eso, está muy lejos del uso tradicional de la medicina. Hemos visto que muchos curanderos y chamanes han cedido y se han flexibilizado e incluso distorsionado con la entrada de la cultura occidental. Esta situación también se ha traspasado a sus “discípulos occidentales” generando “neochamanes” egóticos con ideas relativas y poco rigurosas.

Por otro lado, que sea “taita de la selva” no nos asegura que el resultado sea beneficioso para una persona, ni menos considerarse en un proceso terapéutico consistente. Acá en la ciudad, gran parte de las personas son, por decirlo de un modo “de otro mundo”. La ciudad, tacos, cuentas, redes sociales, estrés, fobias, adicciones, desequilibrios psicosomáticos, trastornos obsesivos-compulsivos, múltiples neurosis, etc). Existen muchos testimonios de personas que han salido afectadas de “ceremonias de plantas maestras” que han sido guiadas por chamanes, o de multinacionales comerciantes sin contemplar las enfermedades y padecimientos que tienen las personas en occidente, en el mundo moderno, y que requerirían de un abordaje y seguimiento psicoterapéutico.

Desintegradas cognitivamente, descompensadas mentalmente, con procesos emocionales abiertos, con temores metafísicos, etc, llegan a nuestro centro a buscar ayuda, equilibrio y compensación. Nos ha tocado apagar incendios…

Estos síntomas podrían ser parte de procesos catárticos o de liberación y reestructuración que eventualmente necesita pasar cada uno en su proceso de transformación interior, pero sin un seguimiento y acompañamiento terapéutico acorde, “estas experiencias chamánicas” por fuertes y pintorescas que sean, sólo se convierte en un experiencialismo removedor y riesgoso. Existen personas con pre-morbilidad psicótica o con predisposición a gatillar procesos psíquicos potentes y la planta, por ejemplo la ayahuasca, le podría ayudar a sanar y aclarar su situación interna, pero también podría desintegrarle y confundirle más.

La integración de conocimientos modernos como la psicoterapia, más un acompañamiento estimulante y comprometido de personas con verdadera vocación, hacen un complemento clave para el buen trabajo con estados modificados de conciencia, en el mundo actual. No podemos desechar los conocimientos de la ciencia y del conocimiento occidental, porque estaríamos cayendo en lo mismo que hace el mundo científico-occidental con los conocimientos tradicionales y ancestrales. Por eso hoy en día no es errado ni poco pertinente hacer una proceso con "curanderos mestizos", o personas con experiencia en estados modificados de conciencia, con trabajo personal y empírico con plantas maestras, pero también con conocimientos de psicología y psicoterapia.

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Hoy en día la "ayahuasca" se puede conseguir en muchos mercados de algunos lugares de la amazonía, como también por vía internet... pero cuidado con pecar de ingenuo, no sabes a ciencia cierta que contenido real tiene. Mucha gente se ha aprovechado del auge occidental de personas por tener experiencias místicas o vivencias especiales para comercializar a destajo la medicina, sin contemplar los riesgos que eso puede tener. Puede que logres efectos psicoactivos y/o psicodélicos, pero no sabemos que realmente estas metiendo a tu cuerpo. Como diría un curandero: "no puedo tomar una medicina que no he preparado yo o mis hermanos, no puedo tomar algo que no se que rezos tiene..." No es sólo la sustancia, es también quien la prepara, con que intención la prepara, que plantas se le pone de aditivos, etc. Hay lugares en la amazonía que curanderos quedan ciegos por ponerle exceso de toé (floripondio), para lograr más efectos visionarios. También incide el contexto, quien facilita la experiencia, la dieta, con que preparación (de quien toma y quien la da), la dosis adecuada, el contexto ritual (lugar seguro y protegido)...

¡Atención y precaución amigos!