"Una Terapia Ancestral en un Mundo Moderno"

Una Medicina Tradicional en el Mundo Moderno.
La medicina tradicional amazónica y andina, datan de a lo menos unos 3000 años. Es la medicina con la que trabajan los médicos-curanderos de la selva, y de otros pueblos tradicionales de Latinoamérica. Por otro lado, la medicina alopática es asociada al concepto “moderno” y actualmente rige e impera en los modelos actuales de salud en occidente.


Hoy en día muchos médicos alopáticos, psicólogos clásicos, profesionales de la salud en general y de otros rubros, recurren a modelos tradicionales de diferentes tradiciones espirituales de todo el mundo para encontrar respuesta a sus preguntas fundamentales, o bien para encontrar alternativas de sanación a los problemas que padecen.

También realizan estudios o especializaciones en conocimientos no convencionales, como por ejemplo: yoga, meditación, etc., aunque esto genere una dicotomía en la lógica interna de su formación inicial.

Cada vez son más los profesionales de la salud y personas que se inmiscuyen en modelos y métodos tradicionales de curación (no convencionales) o terapias naturales para incorporar recursos útiles a su vida o quehacer terapéutico.
La nomenclatura “Medicina Tradicional” y “Medicina Moderna”, en realidad son definiciones que nos sirven para orientarnos dialécticamente, pero en la práctica no operan de maneras aisladas e independientes, sino de manera entrelazada y complementaria.

Los conocimientos en medicina son siempre dinámicos, evolucionan, relativos en contextos culturales, incorporan nuevos avances, se trascienden o modifican otros quedan obsoletos, etc.
Hoy en día, médicos están utilizando la acupuntura, odontólogos la hipnosis, psicólogos las flores de bach o el reiki. En mi caso me acerque al chamanismo o curanderismo, cuando conversando un colega -hace algunos años- en una comunidad terapéutica de la Santiago, me mencionó que existía un centro en Perú, que tenía cifras de rehabilitación de toxicómanos muy superior a las nuestras en Chile.


El Legendario Centro TAKIWASI, queda en la alta amazonía peruana, en la Ciudad de Tarapoto. Su creador, el Dr. Jacques Mabit, es un médico alópata, que lleva casi 30 años investigando y trabajando con médicos tradicionales en la selva peruana.

Entre las mucha plantas que se utilizan, con distintas funciones medicinales, está el brebaje conocido como ayahuasca, que es la mezcla de una liana llamada del mismo nombre y la hoja de un arbusto llamado chacruna, que tiene un poderoso efecto visionario y purgativo. La persona puede tener grandes introspecciones, así como también recordar eventos olvidados, generar resignificaciones importantes de eventos traumáticos, descubrir una dimensión más profunda de su ser y la naturaleza, etc.

Hace 5 años comencé a investigar con el uso tradicional de las plantas, en su contexto, de manera autoexploratoria, así como también descubrí mucho material científico de antropólogos, médicos y psiquíatras que hace muchos años ya venían haciendo lo mismo. Existen muchos intentos de querer delimitar de manera precisa el poder de las plantas y subyugarlo a meros estudios estadísticos, farmacológicos o neuroquímicos, sin embargo, reducir de manera simplista el uso de sustancias modificadoras de conciencia ha conducido a por un lado satanizarlas, y por otro lado a idealizarlas y exaltarlas como una panacea.


Tal vez el temor a los cambios, la industria farmacológica, la idea política de -modificar la conciencia es igual a delito-, también promovida en los medios de comunicación, han dado como resultado una ignorancia generalizada, y también ha dejado la puerta abierta a que muchos jóvenes como “Antares de la Luz” se autodenominen “chamanes” o “sanadores”, usufructuando y dando un pésimo uso a estas medicinas.

La iniciación de quien administre estas sustancias es fundamental. Debe ser una persona entrenada por años, con pasos metodológicos claros, coherentes y progresivos. El curandero genuino, pasa por un proceso muy similar al de los místicos cristianos: “vía purgativa” - “vía unitiva” - “vía iluminativa”. Pasando largos ayunos y aislamientos, usando plantas medicinas desintoxicantes, “confrontado su sombra”, “limpiando su pasado”, conociendo sus límites y los misterios de la vida, etc. Hoy en día, el pseudo-curandero se salta procesos, y lleno de situaciones personales irresueltas, con pensamientos fantasiosos y retorcidos, encuentra en la ayahuasca una divinidad “que salva su vida” y que en consecuencia es lo que podría “salvar la vida de todo el mundo”. Sin dudar de las buenas intenciones que pueda tener por un lado, podemos deducir también, intenciones inconscientes por otro (búsqueda de reconocimiento, impulsos narcisistas, importantes temas egóticos, etc), que son temporalmente invisibilizados por la primera “explosión de alma” a planos espirituales. Así comienza su travesía como “maestro” o “gurú”, haciéndose de fieles seguidores, y de un renombre entre sus pares. Esta manera de proceder, puede tener consecuencias fatales como las que todos sabemos.


Esto, inevitablemente nos da cuenta que es absolutamente necesario que se ponga el tema sobre la mesa de discusión en todos los frentes: Político-social, científico, académico, etc. Hay muchos estudios que nos dicen que el enfoque de los curanderos tradicionales es muy beneficioso para la salud, y más aún si esta en compañía de los conocimientos de profesionales de la salud moderna. La ayahuasca es una medicina siempre y cuando esté en manos de personas cualificadas y expertos. De otro modo, es como pasarle un bisturí a un chimpancé para que realice una operación. El modificar la conciencia no es negativo per se, sino que depende esencialmente del modo de inducción, la preparación, la intención, el contexto ritual, contención, integración, etc., son variables que no podemos obviar y evidentemente es muy distinto a lo que conocemos hoy por drogadicción. Siempre y en todas las culturas el ser humano ha buscado modificar su estado de conciencia ordinario para tener acceso a su “mundo interno”, o al “mundo no manifestado”. Hoy conocemos los malos resultados que se tienen en la rehabilitación de adictos en Chile y en todo el mundo. El Centro Takiwasi, por ejemplo, es un buen referente en estos temas, con muchos años de trayectoria y excelentes resultados. Es una tremenda oportunidad que tenemos de investigar de manera seria y rigurosa. Un trabajo metodológico, con un grupo heterogéneo de profesionales competentes en el trabajo con plantas, más facilitadores capacitados y asesorados por curanderos tradicionales, propiciaría una instancia educativa y operativa pionera, única en nuestro país, que sin lugar a dudas traería beneficios a grandes problemas sociales que nos aquejan, y también un tremendo aporte en el marco de la investigación científica.

Andrés Yañez.