El Kambó ayuda, pero no hace el trabajo por nosotros

"Si viene cierto el kambó hace su trabajo independiente a la creencia de la persona que se beneficia, en mis observaciones con las cientos de personas que he acompañado en su proceso de rehabilitación, en donde el kambó ha sido parte importante de su desintoxicación, así como también en las veces que lo he experimentado en mi propio cuerpo, tengo la impresión que una actitud de apertura genuina, abierta y absolutamente comprometida con el proceso de cambio y transformación es fundamental para poder aprovechar e integrar todos los beneficios de esta y otras medicinas tradicionales ancestrales.

La responsabilidad y compromiso de cada uno con su propio proceso, es clave en cualquier otra terapia o práctica espiritual, y también en los procesos terapéuticos con el kambó. Más aún, en el caso del kambó, es necesario tener una especie de “atención sutil”, a ciertos insight (por decirlo en conceptos psicológicos), o auto-percataciones sublimes para poder entre-ver qué tipo de bloqueos o conflictos se están removiendo y/o evacuando, para así poder asimilar, integrar y resignificar ciertos ciclos vitales propios del camino de la vida.

Esto es un proceso, no un suceso. La mente occidental industrializada de muchas personas hace que ocasiones se busque en estas medicinas resultados inmediatos o visiblemente instantáneos como si se tratara a algo similar a un taller mecánico, en donde el mecánico al revisar el auto, puede decir los días exactos que tardará en arreglar el vehículo.

No somos máquinas. Tenemos nuestros propios tiempos, y los tiempos del alma son distintos (más lento)s que los de la personalidad."

Andrés Yañez, 2013.